domingo, 23 de octubre de 2011

Recordar épocas de inocencia

Hacía mucho calor esa mañana en el parque. El lago iluminando nuestros rostros gracias al reflejo del sol, tus brazos cubriéndome, riéndonos. Me prometiste que viviríamos en el campo, en una aldea secreta donde seríamos los propios productores de nuestra felicidad. Viviríamos de la tierra y bastaría tenernos el uno al otro para ser humanos completos.
Guardé la promesa en la carpeta cerebroxim:/díasfelices/tuspromesas. Acaso un virus lo desapareció?. Me decepcioné. No hubo final feliz ni aldea secreta.

Sos feliz con ella, tu ciudad, tu comfort. (Tal vez nunca fui nada para vos).

1 comentarios:

Ale dijo...

Por eso la compañía humana no se necesita tanto como un par de pulmones y oxígeno para vivir :P amo tus escritos, son tan Xim